Oraciones a mujeres, plegarias iluminadas

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El libro de horas iluminado fue, desde sus comienzos, algo elitista, reservado al uso de los laicos privilegiados: monarquía, nobleza y alto clero. Además, dentro de estos estamentos, era un tipo de códice reservado, sobre todo, a mujeres; que han dejado testimonio mediante la propia representación en calidad de donantes, normalmente frente a la Virgen María, o de manera más anónima, incluyendo determinadas oraciones que responden a preocupaciones exclusivamente femeninas.

Apocalipsis de Lyon (s. XV) Biblioteca Municipal de Lyon, ms. 0439

En esta ilustración vemos a Juan señalando la escena con el dedo. En lo alto, el templo de Dios conteniendo el arca de la alianza. La Mujer, con una mano sobre el vientre y con semblante de sufrimiento, con las llamas del sol a sus espaldas circundándola enteramente, coronada con una corona de doce estrellas en dos niveles y formando como un abanico. Bajo sus pies, la luna redonda, casi toda rellena con una cara, excepto la media luna sobre la que está de pie la Mujer; una tempestad de granizo.

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En la estampa de Durero observamos a María que coge a Cristo muerto por una de sus manos mientras Juan lo incorpora tomándolo por los hombros. Al fondo se presenta la cruz vacía.

A los pies María Magdalena, hermana de Marta y Lázaro, se encuentra junto a la corona de espinas.

A su lado vemos a María Cleofás, considerada hermana o prima de la Virgen y madre del apóstol Santiago el Menor, en actitud orante.

También apreciamos a María Salomé, madre de los apóstoles Santiago el Mayor y Juan. Los mismos personajes se dan cita en el Speculum Humanae Salvationis.
Las piadosas mujeres representadas en este grabado, María Magdalena, María Cleofás y María Salomé fueron denominadas “mujeres de la mirra”, ya que acudieron al sepulcro a perfumar el cuerpo del Redento (Marcos, 16, 1-8)

Stabat Mater Dolorosa y Salve Regina.

Los himnos y oraciones sirvieron de inspiración iconográfica para manifestar la devoción que, durante el período medieval, se profesó a la Virgen María.

 

El Stabat Mater («Estaba de pie la Madre») es una secuencia (himno o tropo del Aleluya gregoriano) atribuida al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi, que se data en el siglo XIII. Con las palabras Stabat Mater dolorosa («De pie la Madre sufriendo») es una plegaria que medita sobre el sufrimiento de María, la madre de Jesús, durante la crucifixión de su hijo.

 

De este modo, la forma habitual de representación dispone a la Virgen de pie, a la derecha de Cristo crucificado mientras que Juan aparece al otro lado, reproduciendo la escena evangélica durante la que Cristo pronunciaba: Mujer, aquí tienes a tu hijo… Aquí tienes a tu madre (Juan, 19: 26-27).

 

Por su parte, la Salve o Salve Regina, fue una de las oraciones más populares que se le dedican a María. Inicialmente escrita en latín era una antífona mayor, de las cuatro que componen el Breviario junto con Alma Redemptoris Mater, Ave Regina Coleorum y Regina Coeli.

 

La Gran Pasión, la Pequeña Pasión y el Apocalipsis de Alberto Durero convierten a la Virgen en coprotagonista de las escenas representadas.

La «Pequeña Pasión» es una de las más bellas y conocidas obras de Alberto Durero. Esta serie, una joya en miniatura del Renacimiento Alemán, fue realizada entre 1509 al 1511, año en el que se editó en forma de libro.

 

Esta obra maestra del grabado tuvo una gran difusión y popularidad en las primeras décadas del siglo XVI.

 

Inspiró a muchos artistas italianos, alemanes y flamencos, como el grabador Marcantonio Raimondi, o los miniaturistas Nicolaus Glockendon (Libro de Horas del Cardenal Alberto de Brandenburgo) y Simon Bening (Libro de Horas de Münich – Montserrat, Libro de Horas de Golf) en cuyos trabajos copiaron, literalmente, las escenas que Durero imaginó para la «Pequeña Pasión«.

 

«Habiendo oído que Juan había sido apresado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se fue a vivir a Cafernaúm, ciudad situada a orillas del mar, en los tiempos de Zabulón y Netfalí, para que se cumpliese lo que anunció el profeta Isaías».

La ramera de Babilonia es uno de los personajes que aparecen en el libro bíblico  del Apocalipsis,  en concreto en los capítulos 17 y 18. Se asocia con el Anticristo y la Bestia del Apocalipsis por conexión con el reino de las siete cabezas y diez cuernos.

 

En el grabado de Durero, la figura de la mujer destaca por su belleza, que contrasta con la fealdad de la bestia. Todo el conjunto forma una de las estampas más atractivas de la obra apocalíptica.

 

La figura de la ramera sobre la bestia parece inspirada en las Biblias Quentel-Koberger y las vestiduras de la mujer proceden de un dibujo que, hecho en Venecia por Durero en su primer viaje a Italia. (1494-1495).

Durero representa aquí varios versículos del capítulo 12 del Apocalipsis, no correlativos. Primero describe a la mujer y al dragón como aparece en los primeros versículos y luego su enfrentamiento.

 

La mujer no aparece gritando por los dolores del parto, sino serena enfrentándose al dragón del que se alejará, gracias a sus alas de águila, como dice el texto, y se retirará al desierto.

 

La mujer vestida de sol o mujer apocalíptica se interpreta como una prefiguración de la Virgen María y el recién nacido, llevado por dos ángeles, como el niño Jesús.

 

En el grabado de Durero, se describe la figura de la mujer vestida de sol o mujer apocalíptica con una corona de doce estrellas, alas de águila y la luna bajo sus pies.

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